lunes, 9 de abril de 2012

CRISIS PERSONAL

Todo depende de ti. Tú puedes decidir cómo va a ser tu vida. Ocurre, a veces, que aunque no nos pase nada importante, de manera objetiva, no nos sentimos bien, sentimos una cierta confusión y malestar psicológico, que puede llegar al sufrimiento, y muy frecuentemente se acompaña de muchas dudas, incluso en las cosas más pequeñas de la vida cotidiana. Como podría ser, por ejemplo, quedarte parada dudando entre ponerte una ropa u otra, ó ir a comprar a una zapatería y no poder decidir qué zapatos te vas a llevar.

La relación con los demás también queda afectada por el estado psíquico en el que nos encontramos. Decimos que sí cuando hubiéramos dicho que no, cambiamos de opinión constantemente, y somos conscientes de que “no sabemos lo que queremos”. Los comentarios de las personas que nos rodean, muchas veces nos duelen, ya que sólo hacen que recordarnos que no nos encontramos bien, que nuestra salud psicológica está afectada.

Nuestros propios pensamientos, a veces, tampoco ayudan porque nos culpamos de todo lo que nos pasa de llegar a esos extremos, que sólo son un reflejo de nuestro malestar interior.

La persona se encuentra con una montaña de temas pendientes que tiene que resolver, y ya no sirve la opción de dejarlo para más tarde porque el espacio mental dedicado a estas cuestiones está saturado, y ya no admite nada más. En estas circunstancias, la persona abrumada por la situación en la que se encuentra queda psicológicamente paralizada, con la sensación de sentirse atrapada, estancada, sin poder moverse hacia ningún lugar.

Cuando se está pasando una crisis personal, y aunque parezca paradójico, porque la persona se ve incapaz de decidir, lo más importante es la “toma de decisiones”, ya que podremos salir de la crisis si poco a poco nos vamos enfrentando a todo ese trabajo por hacer. El problema que tenemos es que la confusión, la ansiedad, el desánimo e incluso la depresión pueden ser un obstáculo que nos impida tener la claridad de ideas necesaria. En estos momentos, una buena decisión sería pedir ayuda profesional.

A la hora de elegir un psicólogo o psicóloga es fundamental hacer una buena elección, ya que su influencia afectará a las decisiones que marcarán el camino que vamos a seguir. Para ello lo mejor es estudiarse bien, con tiempo, las diferentes opciones posibles, y después de esta fase de reflexión, decantarnos por el profesional que nos parezca mejor para nosotros.

Después de que hayamos iniciado la terapia, aconsejo tener siempre presente que debemos sentirnos completamente cómodos con el terapeuta, ya que si no es así, es preferible buscarse otro. Esto no significa que el profesional que habíamos elegido no hiciera bien su trabajo, simplemente que no era el adecuado para nosotros.

Y por último, aconsejaría fomentar el pensamiento positivo, coaching personal o profesional, empezando por el concepto que tenemos sobre lo que nos está pasando.

Una “crisis personal” se puede mirar como un obstáculo, como algo que tenemos que superar a desgana, como un problema que tenemos que resolver. Si lo vemos así, entonces será un problema.

Pero también se puede mirar como un mensaje de nuestro subconsciente, que nos dice que ha llegado el momento de cambiar, de crecer emocionalmente. Si una “crisis personal” se mira como una oportunidad para mejorar personal o profesionalmente, será justamente eso. Una oportunidad que nos da la vida para conseguir las metas con las que siempre habíamos soñado. Será lo que nosotros queramos que sea, o un problema, o una oportunidad.

Busca lo que quieres con toda tu alma, no sólo con tu mente, sino también con el corazón, y que tus acciones acompañen a tu mente y a tu corazón. ¡El mundo estará en tus manos!

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